Había una vez una abejita llamada Desi. (Cap 8)

galletas-abejita-18398-896-empresaHabía una vez una abejita llamada Desi, y por primera vez trabajaba como obrera para su reina, buscó con su mirada la flor mas hermosa de toda cual había ante sus ojos y observando una blanca perfectamente colocada a la luz del sol, como sufriendo un hechizo de nervios y deseos se acercó y llenó hasta su máxima cavidad su panza del delicioso néctar -no me he equivocado escogiéndote- le susurró a la flor.

La pobre Desi no comprendía porque era gratificante su trabajo, por qué comer tan dulce manjar le daba a ella la recompensa de la satisfacción de contentar a su reina; pero lo cierto es que en la barriguita de la abeja el néctar se convierte en glucosa, gracias a los componentes de ambos seres vivos.


Más tarde aunque eso a Desi le molestaba, pero no por nada, si no porque era tan golosa que todo lo quería, debía hacer pasar el néctar convertido en glucosa por una deshidratación.
La tarea se convertía en devolver un poco del alimento ya trasformado a su lengua dejándola tomar un poco el aire y una vez hecho el trabajo la vuelve a guardar en su panza.
Repite esta labor tantas veces como comida deba deshidratar.

Cuando Desi dejó en la celda, que es como si fuese tu dormitorio en la casa,  todo lo que había transformado en su propio cuerpo, a un clima que ronda los 35 grados, en la colmena  y con otras compañeras obreras que se dedican a imitar como a un ventilador en la entrada del panal- baten sus alas tan fuerte que crean una corriente de brisa fresca-comprendió seguía condensándose, ese néctar que fue glucosa y al poco tiempo ya sería miel.
La miel mas rica del mundo…y quedó tan satisfecha que trabajó sin descanso y con la misma pasión que le otorgó aquella primera flor.

-Mamá- dijo madre a la abuela- ¿Desde cuando entiendes de las abejas?

-Hija, una sabe más de lo que una desea que el otro sepa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *